Artículo publicado en EL PAÍS, 31 de mayo de 2010. Reproduzco aquí el texto completo, algo más largo que el publicado por el períodico, que puede leerse en http://www.elpais.com/articulo/opinion/grandeza/Zapatero/elpepiopi/20100531elpepiopi_5/Tes/ El 6 de septiembre de 1873, Nicolás Salmerón dimitió como Presidente del Poder Ejecutivo de la Primera República porque no quiso firmar el “enterado” para que se pudiera fusilar a varios soldados condenados a muerte por desertar de la Tercera Guerra Carlista. En aquella época, la medida se consideraba imprescindible para recuperar la disciplina del Ejército republicano. Por eso, el nuevo Presidente, el gaditano Emilio Castelar, aceptó las condenas nada más tomar posesión de su cargo. Como don Nicolás, catedrático de Metafísica en la Universidad Central y almeriense de firme convicciones liberales, era consciente de que debía de aplicarse el Código Penal Militar en toda su crudeza para que la República ...
Ideas y divagaciones de Agustín Ruiz Robledo.