Artículo publicado en el Diario de Sevilla y los otros nueve periódicos del Grupo Joly
Empecemos por un aspecto muy fácil de entender, como es la participación electoral: no hay ninguna duda de que si el porcentaje total de votos del PP en 2026 es inferior al de 2022 (41,60% frente a 43,11%) también su porcentaje de escaños debe disminuir. Sin embargo, algunos tertulianos de radio y televisión y muchos de Twitter no lo han considerado tan claro, afirmando sentirse “sorprendidos” de la pérdida de cinco escaños porque el número absoluto de votos del PP pasó de 1.589.272 en el 22 a 1.735.819 este año. El error -estoy seguro de que es bienintencionado- de esta sorpresa se descubre recordando que no deben compararse números absolutos, sino porcentajes: como demuestra el cuadro número uno, mientras el número total de votantes se ha incrementado en un 113,14%; el de votantes del PP solo lo ha hecho en un 109,22%.
CUADRO NÚM. 1. Evolución
comparada de participación y voto
|
elecciones |
2022 |
% |
2026 |
% |
|
Votantes |
3.728.155 |
100,00 % |
4.218.032 |
113,14 % |
|
PP |
1.589.272 |
100,00 % |
1.735.819 |
109,22 % |
|
PSOE-A |
888.605 |
100,00 % |
947.713 |
106,65 % |
|
Vox |
493.932 |
100,00 % |
576.635 |
116,74 % |
|
Adelante |
167.969 |
100,00 % |
401.732 |
239,17 % |
|
Por Andalucía |
281.688 |
100,00 % |
263.615 |
93,58 % |
Luego no hay sorpresa
sino simplemente que el PP no ha conseguido incrementar su base electoral al
ritmo que lo ha hecho la participación (igual que el otro partido que ha
perdido diputados, el PSOE). De esa forma, se mantiene en Andalucía la
correlación entre participación y voto en esta década del siglo XXI que ya se
había observado en las elecciones de los últimos cuatro años: el PP obtiene sus
mejores resultados cuando la participación es baja (autonómicas de 2022 y
europeas de 2024), mientras que su ventaja se reduce de forma considerable
cuando aumenta la participación (locales y generales de 2023 y autonómicas de
2026).
Pasemos
ahora a analizar la incidencia del sistema electoral en el número de diputados
obtenido por cada partido. Según algunos comentaristas, el PP se ha visto
perjudicado por la existencia de varias circunscripciones pequeñas y por “la
caprichosa fórmula D’Hondt”. En realidad, en las elecciones andaluzas no es
técnicamente correcto señalar que hay circunscripciones pequeñas, porque Huelva
y Jaén, las dos provincias que menos escaños eligen, eligen once diputados;
bastantes más de lo que los especialistas -como Dieter Nohlen y, entre
nosotros, José Ramón Montero y Juan Montabes- consideran una circunscripción
pequeña, que es aquella que elige cinco o menos escaños.
Pero para cumplir los
estrictos límites de un artículo de prensa, la forma más rápida de comprobar
quién ha sido perjudicado y quién beneficiado por el sistema electoral es
comparar el porcentaje total de votos y el porcentaje total de escaños. Lo que
nos muestra el cuadro número dos es justo lo contrario de lo que algunos están
defendiendo con tanta convicción como escasa reflexión: el principal beneficiado
de estas elecciones ha sido el PP. O mejor dicho, el partido más votado, porque
en las once primeras elecciones autonómicas esa prima de mayoría se la
llevó el PSOE, por la misma razón que en estas -y en las de 2022- ha sido el PP
y que no tiene nada que ver con la ideología, sino con la posición de cada
partido: el sistema tiende a beneficiar al primer y al segundo partido con más
votos, mientras perjudica a las fuerzas que quedan relegadas a posiciones
intermedias o minoritarias.
Cuadro núm. 2. Relación entre votos y escaños
|
Partido |
Votos |
% V |
Escaños |
% Esc |
|
PP |
1.735.819 |
41,60 % |
53 |
48,62 % |
|
PSOE-A |
947.713 |
22,71 % |
28 |
25,69 % |
|
Vox |
576.635 |
13,82 % |
15 |
13,76 % |
|
Adelante |
401.732 |
9,62 % |
8 |
7,34 % |
|
Por Andalucía |
263.615 |
6,31 % |
5 |
4,59 % |
|
SALF |
105.761 |
2,53 % |
0 |
0,00 % |
|
Otros |
180.300 |
4,31 % |
0 |
0,00 % |
|
TOTAL |
4.211.575 |
100 % |
109 |
100 % |
Así las cosas, si se
quiere que el sistema electoral beneficie al partido más votado, de tal forma
que pueda desarrollar su programa electoral sin pactar con nadie, los cambios
que hay que hacer no son para aumentar su proporcionalidad, sino justo lo
contrario, darle un sesgo mayoritario: aumentar el número de circunscripciones
para que disminuya el número de diputados que eligen cada una (como en las
elecciones generales), reservar varios escaños para atribuirlos al partido más
votado (sistema griego), incrementar la barrera electoral para que los partidos
más pequeños no entren en el reparto (como en Canarias), etc.
Dejando ahora al
margen los problemas constitucionales que eso podría tener (por ejemplo, la
provincia es la circunscripción autonómica por mandato del Estatuto), me atrevo
a dar un consejo no ya a los precipitados opinadores que buscan encontrar
debajo del sistema electoral por qué el PP ha perdido la mayoría absoluta, sino
a los legisladores que con más calma se dispongan a modificarlo: mucho cuidado
con el sistema que diseñéis para beneficiar al partido de vuestros amores, no
ya porque un mal análisis puede llevar a unas malas reformas -como un
diagnóstico errado puede empeorar el estado de un paciente- sino porque los
cambios en el sistema electoral que ahora pueden beneficiar al PP, en el futuro pueden volverse contra él. Basta
con que el electorado altere el orden de sus preferencias. Porque Victor
D’Hondt no tenía ideología: su sistema simplemente premia a quien gana y
castiga a quien se fragmenta. Y eso vale hoy para el PP, exactamente igual que
ayer valió para el PSOE.

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