Artículo publicado en EL PAÍS el 22 de diciembre de 2011 No me gusta Amaiur, una coalición controlada por los que hasta anteayer eran el brazo político de la ETA, ni su estrategia para superar el “conflicto político” del País Vasco, ni sus triquiñuelas de rábula para conseguir grupo parlamentario en el Congreso retrasando la toma de posesión de su diputado navarro. No me hizo ninguna gracias, por no decir que me entristeció, que el 20 de noviembre 334.498 ciudadanos la respaldasen, adelantando al PNV en escaños. Es más, no me convenció la Sentencia del Tribunal Constitucional 62/2011, de 5 de mayo, en la que por seis votos contra cinco, el Constitucional se apartó de su doctrina sobre su papel revisor de las sentencias del Tribunal Supremo, para considerar q...
Ideas y divagaciones de Agustín Ruiz Robledo.