Artículo publicado en EL PAÍS el 28 de diciembre de 2015 Creo que fue Italo Calvino el que dijo que en Italia empezó el fascismo a ganar el día en que un demócrata guardó silencio ante las peroratas que un fascista les impartía a los viajeros de un tren. Ese silencio permitió a los fascistas pensar no solo que su pensamiento era compartido por más gente de la que los apoyaba, sino que hablaban representando los auténticos intereses de los italianos. Cambiando los términos, algo parecido ha ocurrido en España con los nacionalistas catalanes, que tradicionalmente han hablado como si solo ellos fueran los representantes del pueblo catalán y sin que los demás le hayamos discutido seriamente ni esa representación, ni su forma de ver las cosas. Mirando hacia atrás, se encuentran múltiples casos en los que la visión nacionalista salió triunfante por incomparecencia de los unionistas. Así, está muy difundida la idea nacionalista de considerar que la Sentencia del Trib...
Ideas y divagaciones de Agustín Ruiz Robledo.